No hace tantos años las amas de casa se reunían en los obradores de las panaderías para aprovechar el relente de los hornos para hacer sus dulces caseros.
Era en Navidad y en Semana Santa cuando esas reuniones cogían un aroma especial y natural: Canela, Clavo, Matalahuva y Vainilla. Los chorreones de anís, las mantecas de las matanzas o los desahumados de aceites de oliva Virgen Extra de Jaén con las cáscaras secas de naranja o limón.

 

Recetas y tradiciones que se iban perdiendo y fue así cómo Francisco y Josefina fueron guardando poco a poco éstos tesoros de aquellas vecinas que en los distintos pueblos de Jaén dónde pudieron alquilar su panadería, Jódar y Jimena (en Sierra Mágina) e instalándose finalmente en Andújar.